Semplice 6, la tabla de salvación de los ordenadores de gama baja

Si observamos la web informativa de Windows a la hora de establecer patrones y recomendaciones sobre cómo mejorar el rendimiento de un ordenador, observaremos que todo el instructivo orienta a dos cosas: o bien aumentar la memoria RAM del equipo, o adquirir componentes de mayor capacidad. Nada establece a la hora de economizar recursos, distribuir eficazmente el uso de la RAM o simplemente, eliminando procesos innecesarios.

Lamentablemente, esto ya no es solo un problema de Windows, sino también de Ubuntu, sistema operativo que si bien sigue siendo libre, está preparado para consumir cada vez más recursos del ordenador, y por tanto es problemático su uso en ordenadores de gama baja o económicos.

Para eso está Semplice 6, una distribución de Linux basada en Debian, que combina ligereza, elegancia y sencillez, y que está orientada a consumir solamente los recursos básicos para un correcto funcionamiento.

Su escritorio OpenBox resume el lanzador de aplicaciones a un simple click de botón derecho del mouse. Además, viene con varias aplicaciones precargadas para el usuario común (navegador Chromium, editor de texto, editor de imagen y reproductores de vídeo y música multiformato).

Gracias a esta distribución de Linux, podemos hacer que un ordenador portátil de gama baja, de precio aproximado de entre 170 y 190 euros, pueda correr de manera impecable. Hemos hecho el ejemplo de hacer correr simultáneamente cuatro procesos: navegador Chromium, herramienta de programación Gambas, LibreOffice y el editor de imagen GimpShop, con resultado de consumo de no más de 900 MB de memoria RAM.

Cómo garantizar los servicios profesionales contratados por Internet

Realizar trámites online, compras y contratación de servicios a través de la red es una realidad indiscutible. El ahorro de tiempo, de dinero y la comodidad que ofrece son atractivos de un sector que si bien no va a sustituir en pleno al comercio físico, lo cierto es que le ha ganado un terreno en la última decada del que parece no volverse atrás. A esto hay que añadir los servicios de descuentos por compra online y los servicios profesionales: abogados, asesores, dietistas, informáticos, etc.

Es un sector en alza dado que otorga al consumidor una capacidad de comparación mucho más amplia respecto a la oferta de esos servicios. Es decir, tiene amplias ventajas.
Sin embargo, el ahorro comercial que supone la publicidad en Internet y lo innecesario de tener amplias infraestructuras, permite el acceso a oferentes que no siempre pueden dar lo que prometen. Crear una página web, incluído diseño, hosting y dominio nos puede costar unos 100 euros al año, lejos de los gastos mensuales que nos supone un alquiler o una licencia de apertura.
Por ello, y en atención a lo que dispone la Ley 34/2002, de 11 de julio de Servicios de la Sociedad de Información y Comercio Electrónico, vamos a proponer unas sencillas precauciones que debemos tener siempre en cuenta a la hora de realizar compras online:
  1. Constatemos que lo que nos ofrecen es real. Desconfíe en general de los productos milagrosos y consulte a especialistas si tiene dudas respecto a lo que va a adquirir.
  2. Verifique y exija la identidad de los oferentes. La normativa en esta materia otorga el derecho al consumidor de saber quién es la persona que está al otro lado del monitor. Esto es una garantía que le permitirá, en caso de incumplimiento, realizar las oportunas acciones. Si le dan largas para proporcionarle estos datos, elija otro proveedor.
  3. Si le presionan para adquirir el producto o servicio, no lo adquiera.
  4. Recuerde que la información publicitaria que su proveedor tenga en la web, tiene carácter vinculante, es decir, está obligado a cumplir dichas condiciones sin excepción.

El Toguero